¿Alguna vez habéis tenido la sensación de que tu vida ha sido un sueño? Yo si. En este momento me sentía así, debatiéndome entre dos mundos: el sueño o la realidad. Creo que me estoy volviendo loca, no se muy bien como explicarlo, puesto que esto es nuevo para mí.
Me encontraba en un espacio totalmente oscuro, no había nada, solamente negrura. Yo me situaba flotando por esa tenebrosidad sin forma. Era como si no tuviera cuerpo, ni piernas, ni brazos… Solo una masa amorfa que piensa todo el rato, no importaba el tiempo, ya que ahí las horas no pasaban puesto que no había nada.
De repente, como un destello de luz, apareció un remolino que lo inundaba todo con su resplandor. Mis pensamientos giraban y giraban en forma de espiral. Subían conmigo hacía aquel torbellino de gran luminiscencia. Al llegar a él mil imágenes se asomaban por mí conciencia, despertando en mí aquel vigor que necesitaba para ir más allá de esa luz. Empezaba a recordarlo todo: quien era yo, mi vida, mis amigos… Y como un colibrí que vuelve en primavera, ascendía hacia lo más alto, entre chispas de colores a mi alrededor. Poco a poco todo iba teniendo forma, hasta podía notarel tacto de un apretón de manos. Sonreí para dentro al ver que alguien me estaba esperando. No le haría esperar más…
-¡¡¡Sara, Sara!!! ¡Enfermera!
Oía esa voz que siempre me ponía los pelos de punta. ¡Cuánto echaba de menos esa voz! Mi boca reaccionó antes que

pudiera pensar en hablar.
-Javi…- mi voz a penas era un susurro, incluso se podía confundir con el soplido del viento. Mi vista se acomodaba a la vida real. Y mi corazón volvió a latir con fuerza al ver al chico de pelo azabache con impresionantes ojos verdes del que estaba enamorada desde hace años. Le sonreí débilmente, no podía hacer más. Notaba que su mirada buscaba mis ojos, estos en ese momento no estarían bien ubicados. Pude ver en los ojos de Javi caer lágrimas. Me asusté un poco al vérselas. No sé donde saqué la fuerza para levantarme y abrazarle. No sabía que estaba pasando ni que hacíamos los dos allí pero me daba igual. Me sentía segura a su lado. En ese instante solamente me importaba aquel abrazo. Percibía las abundantes lágrimas de Javi en mi cuello.
-Sara… Has despertado…- me dijo como pudo, sus lágrimas le entorpecían a la hora de hablar- Tenía tanto miedo de perderte…
-No entiendo nada.. Ni siquiera sé porque estoy aquí- me sentí rara a la hora de hablar, como si hubiera pasado mucho tiempo desde la primera vez que hablé. Javi se apartó de mí y me miró (aún cojido a mi cintura). Todavía le caían lágrimas de los ojos.
-¿No recuerdas nada?- me preguntó, y yo cabeceé la cabeza como signo de negación- entonces… ¿No sabes que hace un mes que estas en este hospital en coma porque te atropeyó un coche?- al escuchar su dilucidación, me quede absorta. No recordaba nada de un accidente… Le miré con expresión preocupada, al verme así me acarició la mejilla.
-Pero no te preocupes, ya estas aquí sana y salva.- su tono de voz cambió, era más bien un murmullo. Reparé que en su mirada saltaba una espécie de chispa y supe sin hacer falta de palabras lo que significaba aquello. Yo también lo deseaba.
-Te he echado de menos- le cuchicheé. Repentinamente nos besamos, me pareció que hubiera pasado una eternidad desde la última vez que lo besé. Parecía tan desesperado como yo, porque sus brazos recorrian con pasión mi pelo y mi espalda. Entretanto yo agarraba su cara con mis manos y repentinamente le alborotaba su pelo. Se podría decir que todo era mecánico. Súbitamente se apartó y me miró. Se me hizó duro, quería seguir besandolo.
-Caundo tu estabas en coma, ¿No notaste algo? Algún sueño por ejemplo- me preguntó. Fue directamente al grano, como siempre.
-No… No recuerdo nada… Solamente negror y oscuridad. ¿Por qué me lo preguntas?- al decir esto me parató la mirada. Al ver su cara de extrañado le cojí de las manos y me las apretó con fuerza.
- La verdad es que… Esta última semana he soñado contigo y cada sueño que tenía encadenaba al otro. Además al día siguiente recordaba lo que había soñado y eso que yo nunca me acuerdo.- de repente volvió la cabeza hacía mí- en mis sueños tú me querías a pesar de no acordarte de mí.
Me quedé pretificada. No sabía que decirle. Hubo un silencio un tanto incómodo entre los dos. Supongo que esperaba que le dijera algo, así que pensé bien antes de hablar.
- Sabes, no me acuerdo de nada, pero, quien sabe si nos emos comunicado o no… Quiero pensar que si, sería muy bonito, aunque los dos sabemos que siempre tendremos esa incertidumbre rondando por la cabeza. No quiero comerme la olla con esto. Solo me importa estar aquí contigo, recordarte y poder sentirte, olerte,tocarte… Eso es lo más importante. Me alegra pensar que te quería a pesar de no recordarte- al acabar, le sonreí y él me devolvió la sonrisa. Entonces sin decir nada me atrajó hacía él y me besó. Quería que me siguiera besando para siempre recordandolo o no.